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Los matices de Boquete

Por Gaby Machado / Fotos: Johnnatan Mijares

Enero es uno de los meses ideales para visitar Boquete, ya que se tiñe de color con el perfume de la naturaleza, gracias a “La feria de las flores y del café”. Mejor conocida como la Feria de Boquete, es una actividad que se lleva a cabo en algunos días de este mes, todos los años -al momento del cierre de edición no estaba confirmada la fecha exacta de 2016-.

En la página web www.feriadeboquete.com, el objetivo de este evento es la exposición de la gran variedad floral que se cultiva en la región, además de la comercialización de las propias flores y plantas, y de otros productos como artesanías, conservas, comidas típicas, joyería, ropa y autos. Las coordenadas de la feria son: centro del Bajo Boquete, en las riberas del Río Caldera, muy cerca del Parque Central de Boquete.

Opciones de hospedaje

Muchos turistas visitan Boquete en enero por la “Feria de las Flores y del Café”. Así que para hospedarse en este pequeño pueblito las opciones son inagotables y para todos los gustos: desde los que desean un tratamiento personalizado en hoteles boutique y posadas familiares, hasta los que quieren compartir habitaciones o alquilar espacios pequeños en casas.

Sala de Espera tuvo la oportunidad de hacer un recorrido por la zona, gracias al Fam Trip organizado por Café La Huella de Panamá, la Autoridad de Turismo de Panamá, Casa Los Naranjos B&B y Mónica Planas, directora de Rendezvous Tourism Planners, en el que se vio el proceso de las PYMES en el distrito y cuál ha sido su impacto turístico y comercial. El recorrido también incluyó la visita a algunos hoteles, que pudieran representar la opción ideal para hospedarse, no solo en enero para visitar la feria, sino todo el año.

Finca Lérida

El Hotel Boutique Finca Lérida destaca por sus hermosas instalaciones, rodeadas de verde y salpicadas con el color de las flores. Cuenta con 21 habitaciones, algunas de ellas con cómodas hamacas, que son el llamado perfecto para leer un buen libro y descansar.

También se puede penetrar en su interior y seguir la ruta del café, ideal para conocer todo el proceso de producción de esta bebida, desde la planta a la taza. Nada como tomarse una café recién colado, con el clima de montaña característico de Boquete, y contemplando el paisaje de la finca. Además Finca Lérida invita a vivir una experiencia gastronómica única en La Brûlerie; restaurante que resalta por su frescura, ya que muchos de los ingredientes son cultivados en sus propios huertos. Mariscos, carnes, pastas, y sopas, además de emparedados gourmet, son algunas las opciones que se pueden degustar en este restaurante. Para mayores detalles puede visitar www.fincalerida.com.

The Riverside Inn y The Rock

The Riverside Inn es un hotel íntimo, con seis habitaciones, cada una de las cuales se caracteriza por tener un estilo individual y estilizado, lo cual hace de la estadía una experiencia única.

Como reseña el hotel, la promesa que cumple a diario es recrear un ambiente íntimo, campestre, acogedor y hospitalario, rodeado de jardines a orillas del río Palo Alto. Lo logra en distintos espacios: una acogedora sala con chimenea, una sala familiar, hasta un área para entretenimiento, todas perfectas para pasar tiempo valioso con los amigos y la familia.

The Riverside Inn también presenta al restaurante The Rock, en el que vale la pena probar costillitas y escuchar jazz. Lo interesante es que los turistas pueden reservar en The Rock, aunque no estén hospedados en el hotel. Se define como un restaurante sin pretensiones, con buenos vinos y cervezas artesanales.

Ofrece una “mezcla de cocina internacional con un alto enfoque en los productos locales, frescos, conservando su pureza y sabor original, todo esto en un ambiente casual y relajado”.

Para mayores detalles puede visitar www.riversideinnboquete.com y www.therockboquete.com.

Hotel Panamonte

Este hotel cuenta con el respaldo de casi un siglo de experiencia en servicio y con una historia que cimienta sus bases, lo cual hace que sea una parada obligada.

Como reseña su respectiva web, el hotel abrió las puertas en el año 1914 con tan solo cinco habitaciones, y acogía a viajeros y exploradores de la época. Luego fue comprado por los suecos, Hans y Vera Elliot, en 1946, quienes se encargaron de expandirlo hasta tener 10 habitaciones. A finales del siglo 20 el hotel ganó reputación como el lugar preferido de diplomáticos y políticos; inclusive la actriz Ingrid Bergman, se hospedó en dos ocasiones.

Actualmente cuenta con 21 habitaciones, y con un jardín que enamora por su flora exuberante. Los representantes del Hotel Panamonte comentan que su estilo fue un pionero en el mercado “ecotravel” en Boquete y fueron los primeros en crear actividades y paseos aventureros, con el fin de ofrecerles a sus clientes la máxima relajación posible. Es por ello que “se está alojando a un nuevo tipo de cliente: a los observadores de aves o estudiosos de ornitología -estudio de las aves-”.

Para mayor información visitar www.panamonte.com.

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