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Surfear bajo la nieve en Lofoten, más allá del círculo polar ártico

El agua está a 4º y el aire a -15º. En principio no es el plan ideal para cabalgar las olas con una tabla de sur, salvo en Lofoten, unas islas al norte de Noruega donde se surfea en pleno invierno.

Christina Kolbu y su amiga Solmoy Austbo, ambas estudiantes, viajaron durante tres días desde Stavanger (sudoeste) en una minifurgoneta que también les sirve de hotel y que ahora estacionan en la playa de Unstad.

En el interior de esta camioneta con reminiscencias hippies se atavían con una combinación íntegra, capucha, calcetines y guantes incluidos.

Al salir del agua, caen unos grandes copos de nieve y es entonces, según la opinión general, cuando hace frío, mucho frío.

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Una surfista monta una ola el 10 de marzo de 2018 en las islas Lofoten, al norte de Noruega
© AFP OLIVIER MORIN

«Prefiero surfear en agua fría, por eso vine aquí», explica Unn Holgersen, veterinaria de 32 años instalada desde hace un año en Svolvaer. «Me encanta esa sensación de salir del océano y morir de frío y tener que meter los pies en un cubo de agua caliente y cambiarse rápidamente», enumera deleitándose.

«Además tenemos unos días límpidos, no hay mucha gente y el escenario es hermoso, es el paquete completo».

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Un surfista camina con su tabla bajo una nevada en Unstad, en unas islas del norte de Noruega, el 11 de marzo de 2018
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«Además tenemos unos días límpidos, no hay mucha gente y el escenario es hermoso, es el paquete completo».

El lugar es especialmente espectacular: un amplio horizonte abierto y una sucesión de cimas nevadas que se hunden en el agua a cada lado de la playa.

El lugar, un poco al norte del círculo polar ártico, se sitúa en la misma latitud que el norte de Siberia y de Alaska. Pero uno se puede bañar en sus aguas durante todo el año gracias a la influencia de la Corriente del Golfo, ese flujo oceánico caliente que atraviesa el Atlántico desde el Caribe y acaricia el litoral noruego.

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Un surfista obbserva la aurora boreal en Utakleiv, en las islas noruegas de Lofoten, más allá del círculo polar ártico, el 9 de marzo de 2018
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«Las olas son mejores en invierno, son olas de calidad, normalmente son más grandes y consistentes», explica Lisa Blom, de 38 años y gerente de un hotel a una hora de carretera. La ventaja en verano es la luz permanente, se puede surfear a cualquier hora.

«En 24 horas se pueden vivir todo tipo de experiencias extraordinarias: hacer snowboard por la mañana, surfear por la tarde y admirar las auroras boreales por la noche», explica Tommy Olsen, jefe del club de surf de Unstad.

AFP

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