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Verano reparador

Hacer una pausa para descansar y reconectarse con pequeños y grandes placeres es una regla fundamental para una óptima calidad de vida. A continuación, algunos de los beneficios de tomar un receso a tiempo

Por Magaly Rodríguez

No importa si se trata de un modesto fin de semana largo lejos de la ciudad o de un mes de playa en un resort paradisíaco. En unas vacaciones tranquilas, de verdadero descanso, sin itinerarios frenéticos, el organismo tiene oportunidad de recuperarse. Hacer caminatas largas, por ejemplo, estimula la oxigenación y la circulación, sobre todo, entre personas con oficios sedentarios. Además de estabilizar los niveles de tensión arterial, la frecuencia de este tipo de ejercicio ofrecerá un descanso más profundo. Los músculos y huesos también agradecen salir de la rutina, pues además de liberarse de las tensiones diarias, la actividad física constante los fortalece. El sistema inmune también gana puntos: al detener el constante bombardeo de hormonas asociadas al estrés, las defensas trabajan con mayor holgura.

El tiempo para sí mismo potencia el bienestar emocional y psicológico. En personas con empleos altamente demandantes, tomarse un receso ayuda a rescatar la creatividad y refrescar la motivación, sobre todo, cuando las vacaciones plantean un continuo intercambio con estímulos nuevos y gratificantes.

De hecho, un descanso oportuno es una de las principales medidas de higiene mental que los especialistas en salud recomiendan para combatir el burnout o síndrome de desgaste laboral. El humor y el estado de ánimo tienden a mejorar cuando se rompe un ciclo de alto estrés para dar paso a ocasiones de disfrute y reposo.

Incluso se considera que los periodos de “no hacer nada” son también productivos, pues permiten a la mente liberarse de una continua toma de decisiones y son terreno fértil para actividades como la meditación y la contemplación. El ámbito familiar también puede verse favorecido por unas buenas vacaciones. Reconectarse y satisfacer las necesidades de afecto y comunicación permite recargar las baterías de las relaciones familiares, sociales y de pareja.

Parte de saber sacarle el máximo provecho a las vacaciones y al verano deriva de saber desconectarse del ámbito laboral y delimitar oportunamente los tiempos de ocio y esparcimiento. Tratar de mantener contacto permanente con la oficina puede socavar el carácter reparador del período de descanso. Los profesionales de la salud mental señalan que respetar el tiempo personal es tanto o más valioso que aferrarse a ciegas al tiempo profesional, porque del correcto balance dependerán la armonía interior y el bienestar general.

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