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Chiquitines en la playa

Disfrutar del sol, la arena y el mar con los más pequeños es siempre un momento inolvidable. A continuación presentamos algunos consejos para mantenerlos seguros y contentos

Por Magaly Rodríguez

Buscar la sombra: la piel de los niños es sumamente delicada. Recuerde que los bebés menores de seis meses no pueden usar aún protector solar. Evite las horas más calientes -entre las 10:00 a.m. y las 3:00 p.m.- e instálese siempre bajo una sombra generosa o lleve consigo una sombrilla lo más opaca posible. Aun cuando su niño disfrute jugar al sol, resérvele pausas de sombra para enfriarse.

Aplicar y retocar el protector solar: el mejor aliado contra la insolación debe aplicarse por lo menos 20 minutos antes de la exposición al sol. Del mismo modo, debe retocarse -sobre la piel seca- cada dos horas o después de un chapuzón. Elija productos formulados para la piel infantil y no olvide zonas como las orejas, la nuca y la parte superior de los pies.

Usar gorros y ropa protectora: los pequeños siempre deben usar un gorro para proteger el rostro y el cuero cabelludo. También son ideales las prendas de manga larga con telas de protección UV -como las que usan los surfistas- para resguardar el torso, la espalda y los brazos. Adicionalmente, si la playa que frecuenta está llena de piedras o caracoles, considere comprarle unos zapatos acuáticos para evitar heridas.

? Llevar alimentos para sortear el hambre: en lugar de ofrecer dulces, considere opciones como galletas de avena, cereales, mini-sandwiches y frutas picadas, que puede conservar en un cooler para mantenerlas frescas. Piense en alternativas sencillas que no se descompongan fácilmente con el calor.

No olvidar la hidratación: al exponerse al sol siempre es necesario reponer el líquido perdido. Ofrezca agua, jugos, helados de frutas u otras bebidas para rehidratar al niño frecuentemente. Si aún lo amamanta, refuerce este hábito.

Estar siempre alerta: aunque la playa es un ambiente para relajarse, con los niños jamás cabe el descuido. No se confíe en el uso de flotadores para asumir que sus hijos están protegidos en el agua. Manténgalos siempre a la vista y a una distancia adecuada para intervenir rápidamente ante cualquier incidente; mientras sean pequeños, enséñeles que no deben entrar al mar sin usted y jamás los deje vagar por la playa sin supervisión.

Llevar abundante agua potable y ropa seca: si por accidente al niño le cae arena en los ojos o debe lavarse las manos, el agua potable es imprescindible. Reserve un poco para enjuagarse los pies antes de subirse al carro o entrar a la casa. También llévele dos o más cambios de ropa seca, pues los pequeños tienden a volverse irritables cuando llevan prendas húmedas o llenas de arena.

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