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Salar de Uyuni en Bolivia

Con tres regiones bien marcadas, la amazonía, el valle y el altiplano, donde hay localidades coloniales de gran riqueza cultural además de una naturaleza pródiga, en la que resalta la amplia biodiversidad y los paisajes aún muy vírgenes, Bolivia cuenta con varios destinos de singular belleza, poco conocidos y promocionados en Uruguay, que la han posicionado en Latinoamérica como uno de los países estrella, fundamentalmente para aquellos turistas que aprecian los valores antes destacados, algunos conjugados a la perfección en el salar de Uyuni, el más grande del mundo.

Por Guillermo Pellegrino — Fotos: Laura Arias

La década del 70 marcó el inicio del turismo aventura en este mágico lugar, al que era muy difícil llegar. Los lugareños empezaron a advertir la presencia constante de personas ajenas al entorno, en su mayoría europeos, que se internaban unos pocos kilómetros dentro del salar, sin más guía que su sentido de ubicación. Recién en los 90, y por obra y gracia del “boca a boca”, se registró un considerable aumento en el caudal de visitantes, por más que el acceso a Uyuni seguía siendo muy complicado. El viaje, en tren, auto u ómnibus, desde cualquier punto de Bolivia, demandaba muchísimas horas porque los caminos eran de tierra y estaban en pésimas condiciones.

Pero esta realidad cambió a partir de 2011, cuando se asfaltaron rutas de ingreso a la ciudad y al salar y se inauguró el aeropuerto. Amaszonas fue pionera en los vuelos a este destino, que pasó a ser la imagen emblemática del turismo en Bolivia. En la actualidad, la aerolínea local ofrece varias frecuencias diarias desde La Paz hacia Uyuni y otros destinos turísticos muy recomendables.

La enorme planicie de sal, cuya superficie es de 10.582 km2, se encuentra a 560 kilómetros al sur de la capital, La Paz, y a 3.680 metros sobre el nivel del mar, en una región montañosa, volcánica y desértica, escenario que podría llevar a suponer un territorio con poca vida, sin sorpresas. Nada más lejos de esa idea. En ocasiones suelen transitarlo flamencos y vicuñas; hay 32 islas (cimas de montañas que afloran sobre su superficie) con cavernas y vegetación variada; y en sus orillas viven comunidades originarias, aymaras y quechuas, que trabajan la materia prima.

El salar, además, invita a apreciar distintos fenómenos ópticos, como por ejemplo el de inversión, que se da debido a la cristalinidad de la capa de sal, especialmente cuando está inundada. Esto lleva al disfrute de los visitantes, que se deleitan fotografiándose en distintas poses.

Luego de desandar kilómetros, el predominante paisaje blanco se altera al divisar la isla Inca Huasi, que tiene un perímetro de casi dos kilómetros y una altura máxima de 102 metros. En la cima, a la que se accede a través de un camino entre cactus gigantes, hay un centro ceremonial que hace las veces de mirador, desde donde se puede apreciar la inmensidad del paisaje.

La visita a esta isla forma parte de un circuito de una jornada, poco exigente en cuanto a lo físico, que permite al turista tener un pantallazo general del salar; y también de otros dos atractivos, bien diferentes, ubicados en la zona circundante a él.

Uno de ellos es el curioso cementerio de trenes, en las afueras de la ciudad de Uyuni, donde se hallan depositados, a la intemperie, antiguos restos de locomotoras de origen estadounidense o inglés XIX y XX, que en otras épocas transportaban los minerales que se extraían de la cercana mina de Pulacayo hacia el puerto chileno de Antofagasta.

El otro es Colchani, pequeña localidad que funciona como principal puerta de ingreso al salar. En ella el turista puede apreciar y adquirir artesanías hechas en madera de cactus, lana o sal. Muchos de sus pobladores se dedican a elaborar sal yodada o bloques de sal.

La frutilla de la torta son las puestas de sol, para muchos las mejores del planeta. Fascinantes. Un festival de colores, bien diferente cada día, que paga por sí solo la visita al salar.

¿Cómo llegar?

Amaszonas Uruguay cuenta con un vuelo desde Montevideo a Santa Cruz de la Sierra, con una breve parada en Asunción, para descenso y ascenso de pasajeros.

Desde La Paz, Amaszonas vuela directo a Uyuni y hacia muchos otros valiosos destinos turísticos de Bolivia, algunos poco difundidos en Uruguay, pero que vale la pena conocer, como los Parques Nacionales Madidi, Noel Kempff y Torotoro, la Reserva de fauna andina Eduardo Avaroa, el lago Titicaca, el fuerte de Samaipata, las misiones jesuíticas de la Chiquitanía y las ciudades de Potosí y Sucre, entre otros.

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