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Julieta Venegas: La niña de siempre

por_072_sinpub.inddA los ocho años de edad la pequeña Julieta se entendía con el piano clásico y rápidamente amplió el rango para estudiar también canto, teoría y violoncello, tanto en su natal Tijuana como en San Diego. Lo que venía era inevitable: un amigo la invitó a tocar en un grupo llamado Chantaje que más tarde derivó en el nacimiento de Tijuana No, a la que ella le legó una de las canciones más emblemáticas de esta ya veterana banda de ska: “Pobre de ti”.

Por este tiempo —principios de la década de los 90— y a partir de esta experiencia, Julieta Venegas encuentra en la composición de temas su vehículo expresivo. Y toma la decisión de trasladarse a Ciudad de México en esa búsqueda por consolidar una carrera dentro de la música acobijada por unos padrinos de lujo: Café Tacuba. Las inquietudes son muchas, las puertas comienzan a abrirse: en 1995 se estrena componiendo para una obra teatral, funda la agrupación Lula y halla en el acordeón un compañero de aventuras. En 1996 comienza a grabar Aquí, un disco debut que tuvo como productor al argentino Gustavo Santaolalla y en el que ella misma se hizo cargo de las composiciones, el piano, el acordeón, la guitarra y el vibráfono.

Aquí recibió el premio Nuestro Rock como revelación de 1997, el video del tema “Como sé” fue premiado por MTV y Julieta ya empezaba a codearse y a compartir escenarios con intérpretes de cierta fama, llegando incluso a aportar su acordeón en trabajos con Enanitos Verdes y el español Enrique Bunbury. Ya estaba enrumbada hacia el éxito.

Vinieron entonces los temas para el cine que se combinaron con la gestación del segundo disco, Bueninvento, otra vez en la compañía de Santaolalla como productor y con otros aportes además de los amigos de siempre: Joe Gore, un guitarrista que trabaja con Tom Waits y PJ Harvey; Joey Waronker, quien ha tocado la batería para Beck y REM; entre otros.

Para el tercer disco, Sí, los productores fueron Coti Sorokin y Cachorro López. Y esta vez ella fungió como productora. Sí es un álbum en el que el acordeón vuelve a ganar protagonismo y casi todos sus tracks y videos lograron altísima rotación en Iberoamérica. Probada la fórmula, Julieta repitió coproducción -y composiciones- con Sorokin y Cachorro López en Limón y Sal, una placa que alcanzó disco de platino en México, España y Argentina.

En 2008 el nivel que había alcanzado quedó claro con su MTV Unplugged, donde se hizo acompañar por gente como Santaolalla, Marisa Monte, La Mala Rodríguez y Jacques Morelembaun. El siguiente álbum salió a la luz en 2010, Otra cosa, también con López y para su disco más reciente hubo que esperar hasta 2013. Ese compacto se llama Los momentos y de él se han dicho dos cosas a destacar: que es quizás el más “electrónico” de su repertorio y también el más “oscuro”, aunque esto último es discutible y probablemente apunte a que Julieta aborda —siempre a su manera— el tema de la violencia en México.

Después de cuatro años la novedad es el nuevo disco Algo sucede, de la mano de Sony Music, del cual ya se ha escuchado el sencillo “Ese camino”.

“Este disco tiene 12 canciones y lo grabé entre México y Buenos Aires. Tiene una temática súper variada, desde encuentros, el amor en todas sus formas, le dedico una canción a mi hija, una canción sobre la infancia, otra sobre la adolescencia. Ya ha sonado, ‘Ese camino?, ‘Explosión? y el segundo sencillo acaba de salir, en octubre, y se llama ‘Buenas noches desolación? que es una especie de despedida a la tristeza”, comenta Julieta en entrevista con Sala de Espera.

Niña siempre

-¿Sigue siendo un disco tan íntimo y personal, como los anteriores? Hace poco escuchábamos en Ese camino una dedicatoria a tu infancia.

-Sí, todos mis discos son íntimos. Al componer cuentas cosas personales, aunque no necesariamente anécdotas, pero sí lo que pienso, lo que opino, todo eso se cuela en mis canciones.

– Si bien has reconocido que no eres nostálgica, en Ese camino se siente un aire melancólico. ¿Qué ha removido las fibras del pasado y los recuerdos de la infancia?, ¿ser madre ha influido?

-Sabes que no la siento como una canción nostálgica, porque no soy muy nostálgica. Es más bien una celebración de la infancia, que nos marca, y de las sensaciones de lo vivido, que se quedan vivas. Es algo que hay que celebrar, el que siempre tengamos esa ingenuidad como los niños.

– En esa canción hablas de episodios en los que la “memoria miente”. ¿Puedes compartir con nosotros algún recuerdo que hayas “sobredimensionado” o que quizás lo ves hoy con un tono diferente?

-Creo que la memoria, todo el tiempo te está engañando, pues hay un momento de la vida en que ves las cosas distintas o las pintas de colores diferentes. Yo tengo como muy mala memoria, pues cuando me siento con mi familia a hablar de cuando éramos niños, siempre me están corrigiendo todo: ¡eso no era así!, y eso me parece muy gracioso. Lo que sí se queda muy vivo son las sensaciones: la comida que nos hacía mi abuela, Tijuana con todos sus olores, su aire, sus edificios. Paso por la escuela, donde estudiaba cuando era niña, y ¡guaooo me despierta un montón de cosas!

– ¿Crees que la inocencia, la frescura, la vulnerabilidad y la felicidad se mantienen cuando somos adultos?

-La inocencia no es necesariamente un recuerdo, pero es algo que sí marca nuestro carácter. La posibilidad que tenemos como adultos de tener cierta frescura, de jugar, de estar abiertos a que las cosas pasen, eso tiene que ver con el haber sido niños. Si no lo tuviéramos, capaz seríamos como más cerrados o aburridos.

– ¿Qué jugabas cuando eras niña? ¿Tu hija Simona se parece a ti, en cuanto a personalidad se refiere?

-A mi hija la veo muy ella. Me emociona mucho y disfruto cada momento, aunque de repente mi familia dice que se parece a mí. De niña recuerdo los momentos con mis hermanos, las salidas, los paseos. Crecimos siendo cuatro hermanos, después tuvimos dos más, pienso en los días en los que íbamos a buscar amigos en el barrio donde vivíamos. ¡Eso era muy padre!

– ¿Eres la única de seis hermanos que se dedicó a la música? ¿Te veían como la chica “bohemia” de la casa?

-Si bien fui la única que se dedicó a la música, todos hemos sido muy musicales. Siempre estamos hablando de artistas, de shows, mi mamá me pide boletos para ir a conciertos. Todos somos como muy fans de la música. Mi papá es fotógrafo, y aunque crecimos como una familia muy conservadora, a la vez había como algo artístico dando vueltas entre nosotros. Mi hermana gemela también es fotógrafa y mi hermana chiquita estudia para ser curadora de arte. Mi manera de hacer música y de hacerla es definitivamente una herencia familiar.

– ¿Heredaste el gusto de tu padre por la fotografía?

-No tanto… soy muy floja para imprimir fotos. Me gusta el arte, la fotografía, pero más que nada ver. No tengo la dedicación para ser fotógrafa.

– ¿Qué planes tienes para el futuro?, ¿te ves siempre cantando o has pensando tomar otros caminos?

-Siempre tengo inquietudes que van alrededor de la música, como producir a otros artistas o musicalizar teatro. Pero todo gira en torno a la música. Ahora estamos con la gira de este disco “Algo sucede”, así que me quiero dedicar a eso en este momento. Estaremos en México, Chile, Argentina, Brasil y Estados Unidos.

– Parte de la originalidad de tus canciones es que, si bien hablas de rupturas, las protagonistas de tus historias no son víctimas. En “Me voy”, por ejemplo hay una frase que para mí ha sido inolvidable: “probablemente merezco esto, pero no lo quiero” ¿El enfoque de los temas ha sido un punto diferenciador en Julieta Venegas?

-En las canciones que hago siempre estoy planteando mi manera de pensar. En esa canción hablo de que no soy una perita en dulce, pero tampoco quiero estar en ese lugar. No es tanto las cosas que suceden, sino cómo las enfrentas.

– ¿Qué tanto ha cambiado tu visión del mundo, desde que eres embajadora de Unicef?

-Más que nada Unicef me ha enseñado mucho a mí, sobre la labor que hacen y la dedicación que tienen hacia la niñez. Me ha ampliado la visión, pues uno está en su mundo y te das cuenta de que hay miles de cosas más que puedes hacer.

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