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Impronta canina

Por Francisco Winterhalter — “Winter” ? Facebook/WinterPerros

Entender tu perro no es entenderlo desde la distancia. No es juzgar ni intelectualizarlo. Es mirar el mundo como él lo haría, desde su impronta animal. Muchas de las respuestas de su conducta podrás entenderlas y manejarlas de otro modo, conociendo un poco más de este incondicional amigo.

Pero no es cuestión de perder la calma ni de aplicar castigos, ni justificarse porque es pequeño, malcriado o demandante. Todo tiene su porqué. Entender a nuestro perro desde su ser perro nos permitirá interpretar el entorno de la misma manera que él y comprender cómo realmente percibe los estímulos y genera una respuesta conductual frente a distintas situaciones. Su necesidad de relacionarse con sus congéneres, también es particular. Esto es de suma importancia a la hora de satisfacer sus necesidades físicas y psicológicas para cubrir sus instintos y lograr en él un comportamiento seguro y predecible.

Investigar la ascendencia del Canis Lupus Familiaris y ver los animales que forman parte de esta cadena, también es una buena manera de sumergirnos en su mundo natural. El lobo, el coyote, el dingo, el chacal y el zorro comparten con los perros muchas conductas instintivas y patrones de comportamiento, pero que se manifiestan con distinta intensidad. Como resultado de la domesticación impulsada en sus inicios, seguramente por la curiosidad habitual de los perros, se formó un lazo entre el hombre y el perro que marcó la historia.

Este vínculo sin dudas ha ido evolucionando a través de los años pasando el perro a ocupar el lugar de «uno más de la familia». Es a partir de esta concepción que en ocasiones son expuestos a un relacionamiento emocional de gran intensidad, sumado a una convivencia con falta de límites y ejercicio físico. De esta manera los coaccionamos a satisfacer necesidades humanas, pero que no forman parte de su condición, así es que aparecen y se manifiestan diferentes problemas de conducta que pueden entorpecer la convivencia, poniendo tanto a los perros como a los humanos en situaciones de riesgo.

Un perro extremadamente territorial y agresivo, u otro hiperactivo, inseguro, destructivo o desobediente, pueden sin dudas, representar un problema familiar y en la vía pública. El denominador común que observo en mis años de experiencia y aprendizaje frente a variadas situaciones que viven los perros, es que los peores trastornos en su comportamiento vienen de la mano de propietarios muy emocionales, permisivos, y de la poca dinámica en las actividades físicas y de gasto de energía que estos les proveen.

Seguramente después de leer esta información, te des cuenta del porqué de las conductas de tu perro. Aprendamos a ver y entender a este ser domesticado, amigo del hombre, pero siempre con sus necesidades inherentes a su especie.

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