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Interiorismo ecológico

Reinventar y convertir los espacios en aliados de la naturaleza es posible gracias a los criterios aplicados en el ecodiseño, enfocado en mejorar la eficiencia energética, aumentar la sensibilización pública en cuanto al cambio climático y al uso racional de los recursos, con la utilización de materiales alternativos para la construcción y la decoración

Por Yubelitze Angarita Borges – @Yubelitze

La reducción del impacto ambiental también puede lograrse con el buen uso de la arquitectura y los criterios para el diseño de interiores. Todo contribuye. Desde la selección en los materiales no contaminantes y la utilización de aparatos que sean respetuosos con el medio ambiente, hasta la disminución en el consumo de los recursos que se emplearán para el levantamiento de una obra y la inclusión de parámetros de sostenibilidad en los proyectos.

En Europa, donde están más adelantados en los procesos de reciclaje y se evidencia la práctica de un pensamiento ecologista colectivo, las ideas de diseño verde son más comunes y tomadas en cuenta. De allí que existan, por ejemplo, restaurantes cuya decoración y muebles estén realizados con materiales nobles e incluso, con productos que han sido reutilizados.

Otros ejemplos de criterios responsables a la hora de pensar en la arquitectura y el interiorismo ecológico son el mayor uso de luz natural para reducir el consumo de energía, la minimización de los residuos y emisiones externas o el uso de combustibles procedentes de fuentes renovables; así como también la climatización eficiente de los ambientes y los sistemas ahorradores de agua en aparatos que se utilizan en cocinas y baños.

Aplicar estos criterios de ecodiseño significa la reducción de un 55% en las emisiones de gases efecto invernadero y la disminución de un 60% de energía y se ha demostrado que reduce hasta 80% el impacto ambiental, en comparación con un proyecto convencional.

Diseñar para estimular emociones

En Latinoamérica estas ideas están más incipientes. Se está planteando el concepto de las tres R: Reducir, Reutilizar y Reciclar. En Panamá lo que llamamos ecodiseño viene más dado por las dos primeras, ya que no contamos con mucha tecnología para llevar a cabo los procesos de reciclaje, aunque esto seguro cambiará con el tiempo. El objetivo es reducir el impacto que tienen nuestras acciones en el planeta, con una actuación guiada a minimizar el consumo de energía. La reutilización es darle una segunda vida útil a objetos que normalmente serían desechados.

Todo lo que pueda reducir el impacto negativo en el ambiente, de manera directa o indirecta es considerado ecodiseño. En este sentido, es importante tomar en cuenta criterios para el uso frecuente de energías renovables, dispositivos que aprovechen el agua de lluvia, sistemas de sombreados para la intensidad de la luz solar, así como también optimizar el uso de luz y la ventilación natural. Son los referentes primordiales al momento de diseñar verde.

Al cliente que desee construir o remodelar, es importante explicarle las opciones que existen para que sus intereses vayan acordes a los criterios del ecodiseño. Siempre hay alternativas. Ahora bien, el problema son los costos porque ciertamente al no ser una ideología masivamente mercadeable, los precios de los materiales son mayores, por lo cual, la persona que aplique este concepto lo hará por conciencia y no por un tema de reducir gastos.

Sin embargo, sobre lo anterior hay sus excepciones. Hoy día existen una gran diversidad de materiales ecológicos para la construcción que además de reducir el impacto ambiental, son de mayor duración en cuanto a la vida útil, siendo también de fácil mantenimiento, con lo cual hay un diferencial económico.

Esta tendencia también toma en cuenta el rediseño de productos, a los cuales se le pueden aplicar técnicas para mejorarlos y hacerlos más amigables.

Existe un paradigma de que lo viejo no es bueno y esto no necesariamente es así: el ecodiseño es bien ecléctico y el límite es la creatividad. Se pueden aprovechar los materiales, realizar lámparas con botellas de plástico, baños con bases de llantas, restaurar cerámicas antiguas, entre otros ejemplos. La idea es pulsar nuevas ideas y que el diseño genere emociones. Y más aún, la estimulación va hacia saber que se está aportando algo para una causa que nos incumbe a todos, como es el cuidado del planeta donde vivimos.

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