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Los siete magníficos:

Revivir el encanto del western

Texto y fotos cortesía Sony pictures

Chris Pratt supo que cabalgaría con Los Siete Magníficos tan pronto recibió la propuesta. En sus propias palabras, su reacción fue una de “gozo total”.

Dirigida por Antoine Fuqua, Los Siete Magníficos presenta un elenco estelar en el que Pratt se suma a Denzel Washington, Ethan Hawke, Vincent D?Onofrio, Manuel García-Rulfo, Byung-hun Lee y Martin Sensmeier a fin de encarnar a una banda de hermanos que se reúne para proteger a un pueblo pequeño asolado por un tiránico ladrón de tierras, Bartholomew Bogue (Peter Sarsgaard), quien siempre va acompañado de su ejército de secuaces.

Pratt es un fanático de los westerns y recuerda haber visto la original de 1960, dirigida por John Sturges y estelarizada por Yul Brynner, Steve McQueen, Charles Bronson y Robert Vaughn, hace algunos años.

“Tenía alrededor de veinticinco años cuando la vi. Nunca más la he vuelto a ver. Recuerdo que me gustó mucho. Soy amante de los westerns y éste me impresionó particularmente. He escuchado a muchos decir que se trata de su western favorito; el mío es probablemente The Westerner o puede que Rio Bravo. Ciertamente jamás pensé que yo saldría en una cinta con el mismo nombre”.

Fuqua ha comentado que, con esta cinta, deseó honrar a su ilustre patrimonio (la cinta original, lanzada en los años sesenta, se inspiró en una cinta japonesa, Los Siete Samuráis (1954), dirigida por Akira Kurosawa). Es, por tanto, una historia atemporal, un poblado pequeño y avasallado recluta a un grupo de guerreros a fin de defenderse.

“Esta es una historia que, en su médula, gira alrededor de la justicia y la venganza y el honor, en realidad todo aquello que la cinta de Kurosawa aborda”, dice Pratt. “Tenemos a siete personalidades distintivas luchando por razones personales, porque, sencillamente, no saben hacer otra cosa, otros a causa de sus agendas personales, algunas confiando en la población, otras no”.

Su personaje es, en gran medida, creación suya. “Josh Faraday es un jugador, un bebedor, un amante de los puros y de las grandes cosas que tiene la vida”, comenta riendo.

Pratt ha estelarizado algunas de las películas más taquilleras de los últimos años, entre ellas Zero Dark Thirty, Guardians of the Galaxy y Jurassic World. El proceso fílmico es una actividad que le apasiona incluso cuando implica un esfuerzo físico, tal y como ocurrió durante el rodaje de Los Siete Magníficos, son sus locaciones y bajo el inclemente sol. Los Siete — de hecho, todos los actores — la pasaron bien juntos, asegura.

P: ¿Cuál es el trasfondo de tu personaje?

R: John Faraday es un jugador, un bebedor, una amante de los puros y de las cosas más finas de la vida (risas). Es un tipo desenfadado, pero tine un costado sumamente peligroso. Cuando el personaje de Denzel Washington me ve en acción por primera vez, inmediatamente me convierto en el primer integrante de su grupo. Ha pasado toda su vida intentando convencerse de que es un chico malo, para así no tener que lidiar con el sentimiento de culpa asociado a las malas acciones y, a lo largo de este viaje, elige confrontar esos demonios, ser un hombre bueno y hacer algunas cosas que puedan beneficiar a los demás.

P: ¿Cuál es la naturaleza de la misión de este grupo?

R: Bien, creo que nos volvemos capaces de ver a nuestro monstruo y puede que éste sea el gancho de la película. Podemos notar la manera como el brillante Peter Sarsgaard avasalla a este pueblo, y todo esto es muy oscuro. Sus acciones inspiran la venganza y la necesidad de justicia de Emma, nuestra figura principal, interpretada por Haley Bennett. Este hombre tiene dinero y la justicia sencillamente no existe ahí, donde toda esta gente habita. Tiene a pistoleros en la nómina y en realidad hace lo que le viene en gana. Por ello, cuando conocemos a Denzel, y cuando Denezel conoce a Emma, la misión de esta mujer pasa a ser también la de Denzel, y nosotros comenzamos a notar una cierta dirección. Él puede ver algo en ella. Existe un motivo para lo que Chisolm hace, pero nosotros descubrimos esto más adelante y en gran medida tiene que ver con nuestro monstruo, con Bartholomew Bogue, el barón de estas tierras. A lo largo de esta historia, uno tiene la sensación de que Denzel ayuda a esta mujer aunque no todo es mero altruismo. Él tiene su propia agenda de venganza, y ya descubrirás la verdad de todo este asunto. Los chicos se suman a su empresa porque se trata del Viejo Oeste, y una banda de forajidos atrae más forajidos. Es como un alud: crece y crece y con su movimiento recopila a otros hombres peligrosos, por la sencilla razón de que todos desean pelear.

P: Antoine señaló que tu papel es equivalente al que Steve McQueen desempeña en la versión original. ¿Cómo te sientes al respecto?

R: Claro, esa comparación es maravillosa. Una vez a bordo del proyecto preferí no volver a ver la original porque no quise sentirme atrapado en las actitudes y acciones de esos personajes. Quise gozar de mi libertad como actor. Me honra y llena de humildad que nuestro director haya hecho esa comparación.

P: Muchos otros actores han trabajado anteriormente con Antoine. ¿Qué te pareció poder adentrarte en semejante historia cinematográfica?

R: Fue grandioso. Su dinámica es fabulosa. Yo conocía a Vincent D?Onofrio; había trabajado con él anteriormente, en Jurassic World, así que ya éramos amigos, pero los chicos que participaron en esta cinta son fenomenales, al igual que las chicas. Formamos un excelente grupo de actores, nos sentimos muy unidos mientras nos quejábamos del calor y todos los elementos en juego, porque una enorme cantidad de factores se sumaron para dificultar el rodaje. Creo que esa adversidad generó una gran amistad, una tremenda camaradería. Estos amigos son para toda la vida. Ethan (Hawke) es, por supuesto, uno de ellos. Es un tipo sumamente brillante. Caramba, es sumamente inteligente y talentoso, realmente amable e interesante. Puedo decir lo mismo de todos los integrantes del elenco. La relación que Denzel y Antoine mantienen es muy especial. Juntos han sido muy exitosos, por ello me honra ser parte de esto.

P: ¿Cómo te preparaste para tu papel?

R: Me reuní con un caballero llamado Thell Reed, un tirador y campeón de clase mundial y, por esta misma razón, nos volvimos muy amigos. El estudio construyó un lugar para tiro. Además, le llamé por teléfono y así duplicamos el tiempo que pasamos tirando. Compré la pistola que mi personaje utiliza a fin de llevármela a casa. Practiqué toda clase de suertes y giros, compulsivamente. Aprendí mucho de un mago que realiza trucos con cartas. Su nombre es Dave Kwan, un tipo maravilloso que supo cómo enseñarme un par de cosas. Sencillamente, me sumergí en el estilo de vida de un vaquero cabalgando con Bobby Lovgren, nuestro cowboy oficial. Pasamos mucho tiempo en su casa, cabalgando por sus rutas unas cuantas veces a la semana, confiando cada vez en los caballos. Pude colaborar en la profundización de mi personaje con Antoine y Richard (Wenk), quien se dedicaba por esas épocas a la escritura del guion. Lo único que tienes que hacer es sumergirte de lleno. Acababa de leer Lonesome Doves así que se me ocurrió releerlas, y trabajé con Jessica Drake, una gran entrenadora de voces, con el fin de enlentecer y cambiar muy ligeramente el tono de mi voz. Y eso fue todo. ¡Y me dejé crecer la barba! (Risas.) Más allá de esto, todo consistió en vivir el momento, ser auténtico y permitir que los elementos y toda la dificultad del rodaje me envolvieran, permitiéndome sentirles.

P: ¿La llevabas contigo todo el tiempo?

R: En el set, por supuesto que sí. Las registrábamos por la mañana, también a la hora de la salida. Existe un cierto protocolo que debes observar en el set y la seguridad es el primer punto en la lista. Por suerte, nadie salió herido durante el rodaje, a pesar de todas las acrobacias prácticas que realizamos y de toda la gente que iba por ahí con pistolas en las caderas y todo lo demás. Nadie sufrió heridas graves, solo unas cuantas caídas y rasguños. Como ya mencioné, mi Colt personal estaba en casa, así que cada vez que llegaba me la colocaba en la cadera, caminaba de un lado a otro y la hacía girar con mis manos, llevándola todo el tiempo conmigo.

P: ¿Qué caballos cabalgabas?

R: No lo sé. Me parece que un Quarter. Era magnífico. Tengo dos caballos. A uno lo nombré Jack, en honor a mi hijo, y eso fue grandioso. Eso fue algo que hice a manera de improvisación, y Antoine me dijo: ‘¡Me gusta!? Él hizo todo por conservar ese nombre, porque conoció a mi hijo en el set y ambos se entendieron muy bien. Bobby, nuestro vaquero, ha participado en las películas más destacadas del género. Se trata de un vaquero de clase mundial y traía consigo al caballo que apareció en la película Seabiscuit, es decir, la estrella de Warhorse. Un caballo Quarter, enorme, ¡un actor fenomenal! Una especie de poderoso alfa. No sé nada acerca de caballos, pero él es como aquellos que se sostienen con las patas traseras y boxea con las otras, que hace todo esto y más cuando se lo ordenas. Me asombra el estilo que Bobby despliega cuando maneja este caballo. Ése era mi caballo. Se trataba de Finder, un caballo estrella que no monté. No estaban seguros de que yo pudiera montarlo, así que me consiguieron una especie de gemelo llamado Seeker. Mucho más calmo, dócil y seguro. Ése fue el que pude montar. Nuestra relación fue muy buena. Ahora me siento muy a gusto con los caballos. Antes me ponían nervioso.

P: ¿Disfrutas del esfuerzo físico?

R: Totalmente. En mi opinión, perderte en el aspecto físico de cualquier cosa te permite asimismo convertirte en esa cosa. Es como lo que nos dicen los libros Zen and the Art of Motorcycle Maintenance o The Way of the Peaceful Warrior: cuando logras perderte en una actividad te vuelves esa actividad y así dejas de ser tú mismo, por un segundo. Esto es lo que más me gusta de todas las actividades que te permiten perderte en ellas, la pesca o la caza o la construcción con las propias manos, incluso algún rompecabezas. Es agradable poder liberar tu mente de todo lo demás. Te relajas y esto es lo que precisamente me ayuda con mis personajes. Busco las cosas que pueden ayudarme a no pensar en un papel, porque si te lo piensas demasiado, si filmas demasiadas tomas, la cosa no funciona. Si lo piensas demasiado, estás en problemas y yo no puedo describirte lo poco que pensé (Risas).

P: ¿Cómo te sentiste la primera que los siete se reunieron en el set?

R: ¿Quieres decir la primera vez que me puse el disfraz y salí al set? Ah, pues en cierto momento caminábamos todos juntos, recorríamos el pueblo, diseñábamos un plan, y ahí nos tienes, a los siete formando una hilera. Caminamos por el pueblo, diciendo lo que nos venía en gana. ¡Fue maravilloso! Yo fumaba un puro, ahí de pie junto a Denzel Washington, Ethan Hawke, Vincent D?Onofrio, todo el elenco, envueltos en el polvo. Qué momento tan enorme, tan grandioso, sin duda un momento como aquéllos que te hacen exclamar, ‘Pellízcame, estoy soñando?.

P: Antoine comentó que fuiste clave durante el proceso de acercamiento en el set. ¿Qué tan importante fue que todos ustedes fuesen amigos a lo largo del rodaje?

R: Eso fue, para mí, tan fabuloso como el producto final, lo divertido que fue estrechar los lazos a lo largo de la filmación. Y creo que puedes ver esto en la película, pero no me parece que sea motivo suficiente para hacer lo que hacemos. Es como ese asunto del viaje versus el destino. El destino es la cinta en sí y me parece que nosotros nos embarcamos en busca del más grande destino -la película que ahora presentamos es magnífica- pero a la vez hicimos todo lo que estaba en nuestro poder a fin de que el viaje fuera satisfactorio. Por ello decidimos cultivar relaciones personales entre todos los miembros del elenco, y desde el fondo hasta el primer nombre de la lista, nos sentamos todos juntos, charlamos, pasamos buenos momentos, pescamos en los estanques, fumamos puros, reímos y nos divertimos. Así, el viaje valió la pena.

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